UNA EXPERIENCIA ALECCIONADORA
UNA EXPERIENCIA ALECCIONADORA EN EL PERIODISMO COMUNITARIO
Buenos Aires, 11 de agosto de 2005 (Por Héctor López Torres (*), especial para ANC-UTPBA)
Este mes se han cumplido tres años desde que, en la Ciudad de Buenos Aires, el periodismo barrial obtuviera, por primera vez, que el gobierno local le reconociera una participación específica en la asignación de pautas publicitarias en base a un régimen público y transparente, aunque aún adeuda la condición de equitativo.
En esa fecha, el Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra refrendó el decreto que reglamentaba la Ordenanza 52.360, una norma del ex-Concejo Deliberante porteño que había sido promulgada cinco años antes y que el Ejecutivo eludía sistemáticamente considerar.
Fue el resultado de la lucha de la UTPBA y una quincena de editores, entre éstos algunos activos afiliados a nuestra organización -Juan Carlos Mineldín, Carlos Gabaldón, Victor Pais, Horacio Spalletti, Marcelo Costa, Haydée La Rosa y Pedro De Simone- a quienes se sumaron Alfredo De Vicenzi, Marina Bussio, Daniel Hugo Marino, Nelson Pereyra, Diana Gagliano, Luis García y Eduardo Scirica.
La primera decisión de ese equipo fue compartir las acciones con el resto de los compañeros de los medios locales –publicaciones, emisoras de FM, páginas web- dándole al reclamo una verdadera dimensión colectiva en las frecuentes reuniones para planificar y evaluar la tarea y en las diferentes movilizaciones para hacer pública la necesidad de la mencionada reglamentación.
Más de dos centenares de periodistas de este importante campo de la comunicación -se calcula que, solamente las revistas y periódicos de circulación gratuita, superan los 500 mil ejemplares de tirada mensual- firmaron la presentación dirigida a las autoridades, acompañados por miles de vecinos-lectores de los barrios porteños. Los editores acudieron
a su masa de lectores para ensanchar el respaldo al reclamo.
En cada uno de los actos oficiales, que fueron muchos porque estaba en debate el presupuesto participativo y se realizaban reuniones públicas con los diferentes vecindarios de la Ciudad, los funcionarios se encontraban con las mesas pro-petitorio y las pancartas de la UTPBA y los editores demandando la firma del Ejecutivo.
Incluso en la movilización general del gremio y de la CTA, realizada el 29 de mayo de aquel año, el grupo formó parte de la nutrida columna de la UTPBA e hizo el largo recorrido de la jornada con una presencia que no dejó de llamar la atención de las distintas organizaciones sociales participantes.
Agregado a ese proceso comunicacional, en todos los medios adheridos se publicaron notas simultáneas explicando las razones del reclamo y la acción emprendida, se obtuvieron espacios de difusión en programas radiales y de los canales de TV por cable y, además, se sostuvo una instalación permanente de mesas y pancartas frente a la Legislatura y a la sede central del GCBA.
Por esas formas de acción y por el método de decidir y actuar colectivamente, siempre en el ámbito de la organización, la UTPBA, y en ambos aspectos a partir de una de amplia participación de los interesados, el resultado reflejó no sólo el logro del objetivo perseguido. También, una experiencia aleccionadora.
Y es más. Accediéndose a la iniciativa de la UTPBA, finalmente, la reglamentación estableció, cosa que no figuraba en la ordenanza original, que la distribución de las pautas publicitarias incluyera a los editores de páginas web y a las producciones independientes de programas de radio y TV.
En la actualidad, esos medios reciben casi la misma cantidad de asignaciones que el sector gráfico a pesar de que el GCBA aplica una medida no aprobada por ley, y sí sostenida por el COMFER y los multimedios, considerando “ilegales” a las emisoras de FM que carecen de la autorización oficial para estar en el aire, no obstante que ya hemos demostrado, innumerables veces, que dicha calificación es por demás absurda.
De cualquier manera, si bien esa limitación y otras que figuran en la reglamentación y su ordenanza originaria son propicias al mantenimiento de la desigualdad de la distribución publicitaria a favor de los multimedios, el antiguo reclamo de la UTPBA registró en la Ciudad de Buenos Aires un indudable avance con la puesta en marcha del régimen aludido.
Es claro que la distribución de la publicidad oficial sigue sin ser equitativa entre los grandes medios y los pequeños medios barriales, pero su asignación entre éstos es ahora mucho más equitativa que antes y sin duda transparente.
A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las localidades del interior, existe aquí un registro público donde los medios se inscriben y son favorecidos o no con las asignaciones en base a condiciones también públicas que están bajo control de los mismos medios. No es mucho pero no es poco.
Al cumplirse este tercer año de vigencia de dichas normas, en diversos ámbitos ya son varias las iniciativas en marcha para dar un segundo paso –ampliar el porcentaje y los beneficiarios- en tanto un sector de los editores que compartieron el comienzo de la campaña pro-reglamentación se agruparon en forma cooperativa excediendo los fines de apoyo económico mutuo para darse un programa de mejoramiento del trabajo profesional y formular proposiciones para introducir modificaciones en el régimen.
Ese programa incluye la edición de un medio colectivo adicional, la unificación del lugar donde imprimir las publicaciones y, en reconocimiento de los derechos laborales, el pago a los periodistas colaboradores permanentes y no permanentes, según lo estipula nuestro Estatuto Profesional, un hecho que también es un ejemplo aleccionador para el resto del periodismo comunitario.
La cooperativa está integrada por los siguientes medios y editores: Villa Crespo Mi barrio, de Carlos Gabaldón; El Diario de Cartas, de Juan Carlos Mineldín; Tras Cartón, de Victor Pais; La Gaceta de Flores, de Luis García; Horizonte, de Marina Busio; Sur Capitalino, de Horacio Spalletti; El Diario de Villa Pueyrredón, de Ignacio Ditomás Mues; Todo Paternal, de Ricardo Flores; Línea Oeste, de Nora Mestre; El Periódico de la gente, de Luis Isidoro; Aquí Mataderos, de Nelson Pereyra; Su Revista Villa Crespo y Almagro y Devoto, de Pedro Desimone; La Rayuela, de Dora.Losada; Adán Buenos Aires, de Ricardo; y La Chacarita de los Colegiales, de Jorge Rovner

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